Se conformó una red solidaria con vecinos y emprendedores que decidieron usar su ingenio y aprovechar el tiempo de aislamiento para producir y donar elementos de protección facial.
En algunos casos los voluntarios donaron su tiempo, la materia prima, el trabajo o abrieron sus fábricas; en todos se acercaron al municipio para dar una mano para colaborar en medio de la pandemia.
Así es como los tapabocas se confeccionan en domicilios particulares o entidades, que reciben el material del Municipio y luego son donados a la comunidad. Pero también hay donaciones de telas. Y hasta de moldes de barbijos.
El reparto de tapabocas empezó en los barrios más vulnerables del distrito, y después se trasladó a todas las localidades: Beccar, Martínez, San Isidro, Acassuso, Villa Adelina y Boulogne.




